Ubicado en la parte alta de una sinuosa inclinación en el Río Urubamba, Machu Picchu ha atraído a exploradores, poetas y peregrinos a su enrredante y misteriosa cima aún desde su descubrimiento por el explorador americano Hiram Bingham en Julio de 1911.
Nadie vivió ahí antes de los incas. Aquellos misteriosos constructores del imperio del Cuzco descubrieron este extraordinario lugar, encontrándolo rico en rasgos naturales sagrados acordes a su religión. Inspirados y dominados al mismo tiempo por su dramática belleza natural, su respuesta fue la de crear en una vasta escala uno de los trabajos de arte más sensitivos y armoniosos del planeta. La estética genialidad de su ubicación y arquitectura, acompañada de la durabilidad de su brillante planeamiento e ingeniería, nos han dado hoy en día una de las más finas joyas de entre todos los patrimonios mundiales de la UNESCO.
Los estudiosos continúan discutiendo acerca del significado de Machu Picchu: porque fue construido y cual fue el propósito al cual servia, quien vivió ahí y cuando lo abandonaron. La mayoría concuerda que su intención principal fue la de espiritual y ceremonial.