El emperador Pachacutec construyó un gran camino real para unir la capital del Cusco con su recluído centro sagrado en Machu Picchu, tomando una ruta sobrecogedora sobre los altos pasos de montaña. El siguió el camino de los Apus, los picos nevados que eran sagrados para los Incas y que dominan el paisaje, desapareciendo y re-apareciendo en torno a las curvas y sobre las crestas, mientras seguimos esta asombrosa caminata. En distintos puntos a lo largo del camino, Pachacuti construyó pequeños y exquisitos asentamientos, agrupados sobre afloramientos de picos irregulares, siempre con arrolladoras vistas del deslumbrante paisaje.
Asombrosamente, todo esto sobrevivió a la conquista española y a los cientos de años de abandono y descuido que le siguieron. Hoy, la zona es patrimonio mundial de la UNESCO y una reserva de inmensa importancia arqueológica y ambiental, protegida por el gobierno peruano. Esta ruta espectacular es tanto un viaje a través de la historia Inca como un impresionante ejemplo de la increible biodiversidad del Perú.
Tomamos esta desafiante caminata cruzando los altos pasos despoblados de arboles, llegando hasta los 4,200m y hacia abajo a través de múltiples pisos de bosque nublado, culminando en el umbral de Intipunku, la Portada del Sol, donde nos encontramos frente a la inolvidable vista final de Machu Picchu y el cañón del río Urubamba.
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